December 3, 2022
Reseña de ‘Kimberly Akimbo’: un musical de Broadway extrañamente loco, pero dulce

El lindo nuevo musical “Kimberly Akimbo”, que se estrenó el jueves por la noche en Broadway, acumula rarezas con un camión volquete.

La creciente locura casi se vuelve demasiado. Casi.

Primero está el personaje principal, Kimberly (Victoria Clark), que tiene 16 años pero sufre de una rara condición sin nombre que la hace envejecer a un ritmo acelerado. Entonces, parece ser una mujer de unos sesenta años y también se ocupa de los problemas de salud de uno. La premisa inicial es menos el Acto 1 de “Pricey Evan Hanson” y más la Temporada 5 de “Gray’s Anatomy”.

Reseña de teatro

Dos horas y 30 minutos en el Sales space Theatre, 222 W. forty fifth Avenue.

Se muda al condado de Bergen, Nueva Jersey, con sus padres, Buddy (Steven Boyer) y Pattie (Alli Mauzey), que son idiotas negligentes y caricaturescamente crueles.

Debbie-downer Pattie se lastimó ambas manos mientras llenaba postres en Sunshine Cupcake Manufacturing unit y usa dos yesos para la vista. Mamá está embarazada, filma locos movies confesionales para su hijo por nacer y parlotea sobre sus sueños incumplidos de convertirse en una bailarina de “Stable Gold”. Buddy, por su parte, es un borracho tonto que deja a su hija, biológicamente una anciana, sentada en un banco en la nieve durante tres horas. Ambos actores son buenos deportistas, pero ni por un segundo simpatizamos con sus personajes planos.

Seth (Justin Cooley) convierte a Kimberly (Victoria Clark) en un anagrama en “Kimberly Akimbo”. Juana Marcos

La locura no se detiene en el aula. Seth (Justin Cooley), el interés amoroso de Kimberly en el patio de la escuela, habla con fluidez el elfo de “El señor de los anillos” de JRR Tolkien (el musical está ambientado en 1999, por lo que las películas aún no habían vuelto genial a Tolkien) y es un genio con los crucigramas de anagramas. Se hace amiga del coro del espectáculo Gleeky, quienes están enamorados en secreto.

El cuarteto joven y serio interpretado por Fernell Hogan, Michael Iskandar, Nina White y Olivia Elease Hardy es un punto culminante exuberante y recuerda felizmente al elenco peleón de “Stranger Issues”.

La más chiflada de todas es la tía de Kimberly, Debra (Bonnie Milligan), una excavadora que acaba de salir de prisión, pasa 10 días en cuclillas en la biblioteca de la escuela y luego roba un buzón azul de EE. UU. Dirige el segundo acto hacia un “Atrápame si puedes” si esa película estuviera ambientada en un Hackensack Dunkin’ Donuts.

Debra (Bonnie Milligan, izquierda) sacude la vida de Kimberly cuando llega inesperadamente a la ciudad. Juana Marcos

Sí, el musical de la compositora Jeanine Tesori y el escritor de libros David Lindsay-Abaire en el Sales space Theatre es un poco demasiado loco para su propio bien. Las muchas florituras excéntricas de Lindsay-Abaire, a veces, pueden parecer una exhibición. A menudo echaba de menos el poder arraigado de la excelente obra del escritor, “Good Folks”.

No obstante, este extraño pato es innegablemente agradable. “Kimberly”, el musical y el personaje, tienen un fuerte atractivo para los desvalidos y una calidez que mantiene a la audiencia firmemente de su lado. Si bien nunca es entusiasta, “Akimbo” siempre es agradable y, en última instancia, conmovedor.

Aprendemos que rara vez las personas con la enfermedad de Kimberly viven más de 16 años. Por lo tanto, junto con el puntaje adecuado, alegre y related a un tintineo de Tesori, hay un montón de tristeza. Kimberly escribe a la Fundación Make-A-Want pidiendo con dulzura una sesión de fotos con Annie Leibovitz y unas vacaciones en un yate alquilado para 50 amigos que no existen, cuando todo lo que ella realmente quiere es que sus padres holgazanes preparen la cena por una vez y sean amable con ella

Clark, a la izquierda, y Cooley tienen una química sorprendente como coquetos estudiantes de secundaria. Juana Marcos

Clark, más conocido por interpretar personajes grandiosos que no son adolescentes con camisas a cuadros, irradia compasión en el papel. Lo que hace que Kimberly no sea empalagosa, como suelen ser los adultos que fingen ser niños, es que es un alma vieja debido a su dura vida. La actuación es una mezcla agradable de optimismo y mundano.

Su mejor canción, la mejor del programa, en realidad, es “Anagram”, en la que comienza a enamorarse de Seth mientras él reorganiza las letras de su nombre en una nueva frase. Cooley y Clark revelan una conexión sorprendentemente significativa y viva que nos hace apoyarlos, a pesar de que su futuro es imposible. Cooley, por cierto, es un talentoso actor cómico que clava cada remate.

También es graciosa Debra de Milligan, una payasa malhablada al estilo de “Strangers With Sweet” que habla de cometer delitos como un lindo pasatiempo, como tejer o alfarería.

La mezcolanza de elementos es mucho para que la directora Jessica Stone los fusione, pero lo logra aferrándose a una vibra de coro de espectáculos. La mayoría de los números están coreografiados por Danny Mefford con peculiares gestos al unísono que hacen uso frecuente de los estudiantes que bailan. La puesta en escena comparte el mismo ADN que “The twenty fifth Annual Putnam County Spelling Bee” y “Trip the Cyclone”. Sin embargo, el conjunto de la casa y la escuela de David Zinn se siente un poco ligero incluso para el íntimo Sales space.

“Akimbo” puede ser un rompecabezas de un musical, pero, como un anagrama inteligente, sonríes cuando todo encaja al closing.